miércoles, junio 09, 2004

Esto me está matando.

Hay personas que disfrutan cada momento de sufrimiento; a estas personas les llamamos Sádicos. ¿Acaso no todos tenemos un sádico dentro de nosotros?. Aquel que disfruta de los parques de diversiones, disfruta cada mililitro de adrenalina que despide su cuerpo ante la espera de una nueva atracción vertiginosa. Aquel que disfruta el alcohol, se podría decir que es un sádico.

Y habemos otros que disfrutan cada dolor, cada palabra del amor. puedo compararlo con el que disfruta las atracciones mecánicas. El inicio es una vetiginosa caida, que te hace gritar de emoción. Cada vuelta, cada giro es una constante expectativa hacia la euforia que te acelera cada centímetro de piel...

Al final del recorrido, te quedas en tu sitio por un momento, con el corazón acelerado, la repiración agitada.

Esta incertidumbre que no puedo controlar me emociona, pero a la vez me somete. Me hace sentir cada vez más vivo, y lo más curioso es que me está matando.

El tratar de controlar mi impulso por decirle todo lo que siento, aunque ya lo sepa, es comparado con el intento de ahogar ese grito en la primera bajada de la montaña rusa, Es muy posible, pero te deja con esa extraña sensación en el estómago.

No existe tal cosa como "un último beso", si identificamos al beso como una entrega total, como una caricia al alma, como un lenguaje sin palabras, aquél último beso, es tan adictivo que siempre vuelves en busca de más. Y no por la satisfacción física, sino por el contrato que creaste al besar el alma del ser amado.

Aqui, desahogándome, parafraseando, pensando y, sobretodo, sintiendo experimento el cambio químico más extraño que puede experimentar el ser humano, el que se une, tu cuerpo, con tu mente, y tu espíritu. gracias al maravilloso puente del amor.


Flakita, ojalá estuvieras aquí y transformaras este extraño viaje en algo nuevamente nuestro. Sé que es duro recuperar la confianza de una persona tan valiosa, y lo eres por el simple hecho de darte a querer como lo hago.

No encuentro las palabras para restaurar la fisura que dejé en tu corazón. Pero deseo que el calor del cariño que provoquemos, lo funda para sellarlo una vez más.

TE ADORO Y NO PUEDO DEJAR DE PENSAR EN TÍ.

ATTE. Carrey